Nuestra tradición culinaria tiene un carácter tan popular como marinero. Sus artífices no se hartan de marisco, sino que venden lo mejor de sus capturas para comprar patatas o arroz. Así, el grueso del recetario marinero tradicional lo integran guisos y arroces a los que los productos del mar aportan sabor y proteínas, mientras que el número de fórmulas con una buena ración de pescado como protagonista es más bien reducido. Son propias de tradiciones culinarias con un componente burgués que en la Comunidad Valenciana no ha existido prácticamente.
El rey de los arroces marineros, por lo que se pueden encontrar en los restaurantes, es el “arròs a banda” (arroz aparte, en valenciano), hecho con un substancioso caldo de pescado y, en principio, nada más, aunque las versiones al uso incluyen trozos de calamar o colas de gamba. No dejen de probar los arroces caldosos, que tienen un incuestionable marchamo de autenticidad marinera.
Una de las principales señas de identidad de la gastronomía marinera son las salazones. Si el atún es el cerdo del mar, porque llena como él la despensa, sus salazones son los embutidos del pescador, que con sus ancestrales técnicas basadas en el uso de la sal aprendió a conservar los excedentes de una pesca concentrada en determinadas épocas. Aparte de la mojama o la hueva, salazones ilustres que se suelen tomar como tapa, otras más modestas, como la melva o el “sangatxo”, intervienen en una cocina tan suculenta como humilde aportando la intensidad de su sabor a la pebrereta o a ensaladas y “espencats”.
Las cocas forman parte de una familia muy mediterránea, con parientes incluso en Italia: la pizza. En Villajoyosa se pueden encontrar sobre todo en panaderías, cocas floreadas, rellenas, escaldadas, etc. Eso, sin salirnos de las saladas, porque también las hay dulces. Una especie de coca muy de aquí el es bollet a la lloseta.
En Villajoyosa, además de su arraigada industria chocolatera, hay un singular dulce artesano: el turrón a la piedra. Su cremosidad envolvente y su vivaz toque de limón lo hacen del todo irresistible. En el apartado de dulces, las especialidades de las diversas heladerías artesanas son un buen alimento además de un antídoto inmejorable contra los rigores del verano. Las fórmulas más arraigadas son el mantecado, la leche merengada, la horchata y los granizados.
Cocina y mar son dos elementos esenciales en la identidad vilera. Un mar que evoca aromas y sabores. Una cocina con colorido y sabiduría. El sabor y el saber del Mediterráneo, todo ello, se encuentra a lo largo y ancho de nuestra geografía, con una gran selección de los mejores restaurantes y toda clase de establecimientos donde poder degustar nuestros sabores.
No dudes en conocerlos y poder descubrir todas las sensaciones que la gastronomía de Villajoyosa puede ofrecerte.
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